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La sección de “20 cosas…” no sólo tiene una segunda parte porque es divertido de redactar, sino también porque nos dimos cuenta que casi todas las cosas que nos pasan se pueden enumerar.

Esta vez la situación es menos amplia. Ahora todo sucede en un boliche, alrededor de las 3 de la mañana. Con pocos o muchos amigos es una cuestión que no tiene mucha influencia. El aburrimiento comienza a aparecer en el momento que nos alejamos de la pista y nos apoyamos en la pared. De ahí en adelante, hacemos algunas o todas las cosas que se describen a continuación.

1- Imitar a un grupo de amigos bailando.

2- Saltear una tanda de canciones horribles haciendo cola en el baño. 

3- Acercarte a pedirle un chicle a un flaco con cara de aburrido.

4-Borrar la bandeja de mensajes enviados del celular.

5-Dar vueltas a ver si mejoró la mercadería del lugar.

6-Buscarle parecidos a la gente.

A: “Es igual a Emi Pérez, el hermano de Carla que salió con Juanita el verano pasado que fueron a Gesell y que me agregó a mi al facebook”

B:”Nada que ver…”

7-Inventarse otras identidades al hablar con extraños.

8-Pensar qué hay en la heladera de tu casa para cuando vuelvas.

9-Mirar el reloj en cada comienzo de una nueva canción.

10-Inventar un pasito de baile que de vergüenza.

11-Encontrar prendas que uno tiene en otros.

A: “Tengo la MISMA remera pero en negro y con detalles en verde, ¿Podés creer?

12-Autoconvencerse de que la situación va a mejorar. Frases:

“Seguro que después de esta canción pasan música más movida”

“En un rato se llena”

“Están todos haciendo la previa”

13-Buscar silloncitos libres.

14-Decir: “Voy a tomar aire afuera porque me estoy muriendo” (siempre y cuando el lugar tenga sector exterior).

15-Empezar a contar anécdotas de aquella vez que saliste y no podías parar de reírte.

16-Mandarle un sms a un amigo sabiendo que esta en el quinto sueño y jamás te va a contestar.

17-Prometés que nunca más vas a volver a ese boliche (obvio que al otro sábado volvés porque a un amigo/a le encantó)

18-Gritar eufóricamente cuando comienza una canción que SI conocés y que tenías MUCHAS ganas de escuchar.

19-Quejarte que te duelen los pies cada dos segundos.

20-Acomodarte la ropa hasta el cansancio.

 

Rosario y Georgina

Algunas ostras son capaces de producir perlas. Esto sucede cuando los sedimentos que contienen se confabulan para devenir, con el tiempo, en una piedra preciosa. Semejante es la trama de vida que, Gabrielle “Coco” Chanel, asumió con sus creaciones para convertirse en el brillante más preciado de la moda histórica mundial.
Momentos oscuros en su vida son representados en retazos negros que combinados con episodios de triunfo en blanco le dan origen a las prendas que todo hombre admira en la silueta de una mujer.
“El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad”, solía enfatizar Coco recordando su turbulento pasado y reflejando su exitosa actualidad. Increíblemente su niñez en el orfanato, luego de haber fallecido su madre y ser abandonada por su padre alcohólico, le otorgó sabiduría y gusto de aquello que en ese momento soñaba hilvanar y su realidad se lo impedía.
El jersey posiblemente no solo sea una clase de tela más en la vida de la diseñadora. Sino un gran tramado que supo acompañarla durante sus inicios. Misterio será quién fue la musa inspiradora en Chanel, sin embargo lo innegable es que supo relacionar la realidad de la época fabricando prendas cómodas.
Cada puntada dada en los talleres cercanos a su departamento en París transmitía una idea, un sentimiento o un odio. Confidente de sus materiales y enemiga de sus ricas clientas, aquella mujer que le puso fin a los bolsos de mano diseñó carteras con cadenas para que sean fáciles de transportar y con su sabio olfato inauguró la fragancia (CHANEL N°5) más vendida, actualmente, en el mundo.
Como supo resumir Marie-Claire en un artículo escrito en 1967 titulado “La contienda Chanel-Courreges”: “la moda destruye lo que acaba de adorar y adora lo que está a punto de destruir”. Sabia es esta frase para describir el ámbito al que pertenecía Coco pero no para apreciar su perdurable trayectoria en los vestidores de su mismo sexo.

Eugenia

Semblanza escrita para la cátedra Entrevistas y reportajes de Tercer año de periodismo

 

      De acuerdo a una vieja enseñanza que se sucede de generación en generación, tres cosas son obligatorias antes de morir o pasar a una nueva vida: tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Como estamos en el siglo XXI donde tener un hijo no significa sortear tantos obstáculos-adopción, no se necesita de un marido, avances de la ciencia-y para escribir un libro hoy ya no necesitas ser Cortázar (¡la flogger Cumbio publicó un libro!), suponemos que estas reglas están obsoletas. En cuanto al árbol, es simple… ¿A quién se le ocurrió enumerar algo tan tonto? Al fin de cuentas, casi ni percibimos que se trata de un ser vivo. Hay mejores cosas para hacer en la vida antes de despedirnos. Esta es la lista:

 

 

 

1-    Cantar una canción a todo pulmón.

2-    Comprar algo excesiva e innecesariamente caro.

3-    Caminar en agua fría y después meter los pies en agua caliente.

4-    Hablar en otro idioma en un transporte público para parecer extranjero.

5-    Reírte solo

6-    Haber mirado un programa de chimentos

7-    Quemar algo en el microondas

8-    Comer masa cruda

9-    Volver descalzo de un boliche

10-  Releer el primer libro que leíste en tu vida.

11-  Ser picado por una abeja, para evitar el reuma! (y mientras aullas de dolor, adorar a la Madre Naturaleza x ser tan sabia, viendo el cadáver de esa maldita abeja!)

12-  Leer el kamasutra en el subte

13-  tener una conversación inventada por teléfono en medio de la calle

14-  entrar al baño del sexo opuesto a propósito

15-  Enamorarse de un profesor

16-  tener sexo con un extranjero.

17-  Empezar a leer un libro, dejarlo y prometer que algún día lo vas a retomar.

18-  Comer algo vencido que está en la heladera tan sólo porque tenías antojo de ese alimento.

19-   Enviarle un virus al correo de tu mamá porque nuevamente te llenó la casilla con cadenas cuyo contenido son presentaciones románticas en PowerPoint que no cambian el curso del universo.

20-  Escribir 20 cosas que harías antes de morir

 

 

Georgina y Rosario

 

 

 

 

La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una doctrina poco conocida y misteriosa a la vez. Qué piensan, qué sienten y cómo lo defienden sus fieles.

Son las seis de la mañana. Luís Wajchman (de 49 años) se dirige al instituto de enseñanza mormónica ubicado en la calle Zabala y tres de Febrero en el barrio de Belgrano. Esta será una más de las clases que dará en el año bajo el cargo de director. Luís en su infancia creció en el seno de una familia judía. Pero luego de la inesperada muerte de su mamá a los 16 años de edad, decidió volcarse a la iglesia de los Santos de los Últimos Días.

Este mendocino es uno de los 355.987 miembros de esta religión en Argentina. En nuestro país, el único templo esta en Ezeiza. A diferencia de las capillas que están distribuidas por todos los barrios, partidos y provincias, a la construcción ubicada en la autopista Ricchieri no se puede acceder sino se es practicante.

¿En qué se diferencian la religión católica de la mormónica? Para empezar, ellos no esperan la llegada de Cristo sino que esta entre ellos. Thomas S. Monson quien ocupa el cargo de Presidente y profeta de sus miembros es el encargado de comunicarse directamente con el Padre Celestial (Dios) quien revela los manifiestos que deberán seguir los fieles. Acompañándolo (a Monson) hay dos consejeros: uno de ellos llamado Henry Eyring y otro cuyo nombre es Dieter Uchtdorf. Como en los tiempos de Jesús, doce apóstoles conforman el cuorum y son la primera autoridad luego de los consejeros. En la Iglesia mormona la jerarquía es por antigüedad. Al igual que el Papa, de la Iglesia católica, el cargo del presidente se mantiene hasta su muerte. Con la diferencia que en la religión mormónica, el presidente próximo será el más antiguo entre los apóstoles.

“Nosotros no fumamos, no tomamos alcohol ni café ni té”, dijo Luís mientras su voz se dispersaba por la sala de reuniones recubierta de madera maciza laqueada. Para los mormones estas acciones son perjudiciales para sus cuerpos, ya que este es su propio templo. Por ello no se permiten tatuajes ni perforaciones y los aros en las orejas, de las mujeres, deben ser discretos.

Hay algo que los hace especiales: “Es nuestra obligación cumplir con el mandato del diezmo que figura en el Evangelio. Debemos donar el 10% de nuestro sueldo mensualmente. Con ello logramos mantener las instalaciones y los materiales que se requieran”, argumentó Luís. ¿Pero qué sucede cuando uno es miembro y no tiene el dinero para cumplir con esta obligación? “Generalmente, los mormones ayunamos un día del mes y esa plata, que no gastamos en comida, la destinamos a los necesitados”, explicó el director.

Mis inicios…

Rocío es hija Rosana García. Como todos los chicos mormones al nacer fue considerada pura e inocente y por eso el bautismo fue una elección a los 8 años de edad (edad promedio de sus primeros pasos en la religión). El sábado a las cuatro de la tarde, la comunidad se encontraba reunida rodeando un gran piletón con azulejos celestes y barandas metálicas, semejante a los baños de aguas termales, con un gran espejo en su interior colgado en la parte superior que facilita a los asistentes la observación de la ceremonia.

Una vez que el agua invade la pileta, Rocío es sumergida por el obispo, vestido de blanco, que oficia la ceremonia. El viejo espíritu de la niña quedará enterrado bajo el agua y nacerá una nueva etapa en su espiritualidad.

En el instituto de enseñanza de Belgrano como también en otros, se dictan los cursos complementarios que todos los niños de religión deberán tomar. Se realizan mañana, tarde y noche de forma tal que no se interpongan con sus estudios obligatorios. Los miembros de edad escolar pueden asistir a cualquier colegio sea este católico, público o privado, siempre y cuando, cumplan con sus actividades religiosas.

En los mismos centros también pueden acceder a cursos recreativos aquellos que no pertenezcan a la religión. Sin embargo, estos institutos no solo sirven como centros de enseñanza sino que también pueden cocinar, utilizar los salones con usos múltiples y jugar al pool, al metegol y al vóley.

Cuando los chicos crecen pueden optar por diferentes cargos dentro de su comunidad. Pueden optar por ser misioneros, una actividad que ocupa dos años y financiada por la comunidad mormónica. A estos jóvenes se los conoce como “Élder” y tienen la posibilidad de recorrer el mundo predicando su doctrina. También pueden elegir el camino del sacerdocio, alguno de ellos pueden llegar a ser obispos y dirigir los encuentros dominicales llamados por ellos la santa cena donde se renuevan los votos.

Permisos y restricciones 

Según su libro “Leales a la Fe”, considerada para ellos una nueva referencia del evangelio, lo más importante es mantener una imagen modesta y recatada. Respecto a la vestimenta se cree que el esposo o la esposa tienen la posibilidad de conocer el cuerpo del otro. Los short, las minis y las prendas ajustadas son vistas como ropa que “pueden estimular deseos y acciones que violen la ley de castidad del Señor”.

Tampoco se deben dejar llevar por la moda del momento. La apariencia es una mala conducta al igual que el uso indebido y excesivo del nombre de Dios. Es una relación directamente proporcional: mientras cumplan con la mayor cantidad de preceptos, los beneficios otorgados por el espíritu santo serán mayores.

No pueden utilizar malas palabras aunque estén en familia, entre amigos o en un ámbito público. Otro aspecto importante, además del buen hablar, es la pulcritud. Se debe estar presentable, limpio y prolijo en todas las ocasiones y vestido adecuadamente según la ocasión.

En el amor hay condiciones. Lo físico se deja de lado para darle lugar a los sentimientos. No se permite el sexo entre parejas no casadas ni tampoco los besos apasionados. Los jóvenes deben abstenerse a las tentaciones lujuriosas como hablar de sexo o compartir tiempo a solas y desocupados.

En cambio, en el matrimonio de la antigüedad se permitía la poligamia entre miembros de la religión mormónica. Pero, por una ley gubernamental de Estados Unidos, debieron acabar con esta práctica. Actualmente, quien practique esto será excomulgado.

“Nosotros aceptamos que nuestros hijos se casen con personas de otras religiones sin perder la esperanza de que se unan en un futuro al sendero de Jesucristo. No se pueden unir en el templo de Ezeiza donde solo se permiten los casamientos y bautismos de miembros”, comentó Luís. Sin embargo, sus hijos están totalmente expuestos a personas de diferentes religiones en su vida cotidiana. Por ejemplo, ir a colegios donde conviven todo el tiempo con jóvenes de otras culturas.

A diferencia de la religión católica, que al casarse dos miembros el cura recita la frase “hasta que la muerte los separe”, los mormones creen en el matrimonio después de la muerte. Su unión es por toda la eternidad al igual que los miembros de su familia. Los obispos también tienen la opción de casarse ya que para su religión lo esencial es procrear. “No hay nada más lindo que un padre bendiga a un hijo”, dijo Luís sincerándose.

Pero sus costumbres se agudizan aún más en el caso de los homosexuales. “Nosotros solo permitimos el matrimonio entre el hombre y la mujer porque el señor los dispuso así”, dijo Rosana García (de 32 años) la madre de Rocío la nena bautizada. “Yo conocí hermanos con condiciones homosexuales que se abstuvieron para cumplir con la ley de la Iglesia”, agregó Rosana.

 

La ceremonia del primer día…

Los domingos a las once menos cuarto del medio día varias personas se dirigen desde la calle Zabala, los hombres en traje y las mujeres con medias faldas y zapatos finos, a la capilla de Belgrano alistada con los cancioneros de tapa verde en los bancos y las ventanas abiertas para que entre la luz.

Sus miembros se disponen en diferentes bancos de madera reluciente mirando al estrado donde se encuentra el obispo junto con colaboradores, sentados en otros asientos restantes, para iniciar la ceremonia. La construcción de geometría vertical se asemeja al desarrollo recto y programado de la reunión.

El obispo actúa, durante todo el encuentro, como un mero conductor de los entreactos. Primero llaman a un niño pequeño y a su padre para confirmar el bautismo que se había realizado el día anterior. El obispo, el padre y sus colaboradores colocan una des sus dos manos sobre la cabeza del nene y repiten una oración a viva voz.   

El templo es pulcro por donde se lo mire y las paredes junto con sus cortinas son de color natural. Solo algunos paneles de madera adornan el estrado. No hay imágenes. Ellos no adoran reproducciones tal como lo dice el Evangelio. Tampoco lo necesitan, porque Dios, para ellos, esta entre nosotros.

Los miembros van en familia. Desde bebés que se escuchan llorar, niños que se incorporan a la religión y jóvenes que colaboran con el agua y el pan. “El vino que se toma en la última cena de Jesús es un mero simbolismo para los mormones. Nosotros lo representamos con agua. Lo mismo sucede con su cuerpo. Para nosotros el hecho que Jesús este vivo no nos da derecho a ingerir su cuerpo. No somos caníbales. Por eso, es reemplazado por el pan”, explicó Luís.

En la ceremonia un grupo de cuatro voluntarios, mientras el silencio reina en el recinto, cortan en trozos el pan y colocándolos en pequeñas canastas de metal recubiertas por un círculo de tela blanca bordada es ofrecido a los presentes quienes lo consumen. Luego del pan, llega el turno del agua que se encuentra distribuida en pequeños vasitos, al estilo tasters, que la gente lo bebe y los coloca en una franja para los recipientes ya usados.

Al finalizar esta representación de la cena, los coros empiezan a sonar. Una pianista junto con un director de orquesta dirigen al coro improvisado. Unos pocos miembros son llamados para compartir discursos y enseñanzas con el resto de sus hermanos. Ese día los Rucker fueron elegidos para agradecer a la comunidad argentina antes de regresar a su país de origen: los Estados Unidos.

Cada orador comparte sus sentimientos con el resto de la comunidad mientras el nudo en la garganta les impide pronunciar las palabras. En el aire se respira una gran confianza como si todos fuesen una gran familia. Lo que siente el orador es también sentido por los presentes que se emocionan.

No hay oraciones de los fieles puestas en común y en voz alta. Lo único que repiten al unísono es amén luego de que el orador diga “esta es la palabra de Jesucristo”. El coro se escucha nuevamente y le da paso al discurso de algunos fieles que comparten su interpretación del Evangelio. Finalmente, luego del himno “¿Qué es la verdad?” una mujer subió al estrado para despedirse de los presentes. Todos se levantan y se saludan antes de dirigirse a la salida.

El lugar queda vació, hasta el próximo domingo cuando regresan para buscar la paz en su espíritu. Aunque para los mormones no es necesario. No hay prejuicios que pesen más que sus sentimientos y no hay teólogo que pueda explicar su religión. Su mundo gira alrededor de seres celestiales y de la devoción que los supera los 365 días del año.

 

 *Esta nota fue realizada por las Eugenia, Rosario y Georgina para la materia Metodología de la Investigación el año pasado.

 

 

 

 

Esta plasmado en cuentos, grabaciones y manuscritos. En la antigüedad el rey delegaba órdenes y manejaba a pequeños pueblos ingenuos a su antojo. Esa sociedad, a su vez, estaba integrada por los nobles, los burgueses y los pobres quienes con su abundante o limitada cultura acataban decisiones o, en su defecto, se revelaban provocando pequeñas luchas que solían perder derrotados por la caballería de los poderosos.

El cuerpo humano se podría definir como el conjunto de varias partes cuya reinante, sin duda, es la cabeza. Desde ella se delegan acciones, ideas y sentimientos que no podemos evitar. Algunos seres pueden evadirlos pero para otros, más vulnerables, es tarea pesada. Y aquí es donde se genera la revolución, cuando inconscientemente queremos esquivarlas pero ya es tarde y se encuentran instaladas.

Ahora bien, es una locura comparar el funcionamiento de la mente de una persona de 20 años con el funcionamiento lineal de la sociedad en aquellos tiempos. Posiblemente cada uno saque sus propias conclusiones al respecto pero, a mi entender, no estamos muy lejos de esta comparación.

La medicina avanza, los experimentos científicos nos invaden y las consecuencias de hechos, que hasta ayer no eran relevantes, hoy lo son. Y vaya paradoja que quienes se encargan de explicarlos, estudiarlos y encontrarles solución son también personas que sienten, se angustian y quieren o no remediarlo.

Los miedos y las ideas alcanzan niveles inhumanos, que son capaces de superar a cualquiera de nosotros. El inconsciente funciona como arma letal cuando estamos débiles y al darnos cuenta cuesta derrotarlo. Pero allá vamos!!!

Increíble es poder transmitirlo pero difícil poder aceptarlo. Hace unos años los problemas no eran tan grandes como ahora, pero hay que aceptar que crecimos. Tan raro se siente.

Hay métodos pero deben existir las fuerzas. Esa es la clave del entendimiento de cantidad de cosas que guardamos en nuestro inconsciente y que podríamos solucionar abriendo la mente.

Eugenia

Me enfrento a un ejército poderoso con su artillería pesada. El Ejército del Tiempo tiene más municiones que yo: segundos, minutos, horas.  Para el final del día el Ejército del Tiempo habrá ganado la batalla, con 24 horas disparadas contra mí. El objetivo: mi persona. Yo estoy en la mira desde…veamos, desde que fui engendrada. Fueron 9 meses que apremiaron a mi madre y para el Ejército del Tiempo fueron un total de, aproximadamente, 6480 horas (o balas).

Para no sentirme tan inquieta, divido a todas esas horas que me tienen “de punto” en años y en etapas. Ya he pasado la niñez, la adolescencia y ahora estoy entrando en una nueva. Esa es la que me aterra. Qué más quisiera que terminar la universidad o formar una familia o saber que tengo mi futuro resuelto. Un momento… ¿Dije que eso quería? No, no es tan así. Después de la universidad ¿Qué viene? Si todavía no tengo novio, ¿Por qué pienso en una familia? Y si tuviera novio, ¿Sabría que es el indicado? ¿Voy a poder vivir gracias a mi trabajo? No sería mala idea seguir otra carrera después que termine esta, aunque también considero la posibilidad de irme a vivir a otro lado, probar otra cultura.

No quiero alarmarme, pero estoy en mi segunda década ya. ¿No se supone que en esta etapa hay que madurar? ¿Por qué todavía pienso en mi baile de egresados, en mi último día de colegio, en mi último año ahí? ¿No tendría que sentar cabeza y pensar en el trabajo? ¿No tendría que ir averiguando otras posibilidades? ¿Cómo hago para conseguir novio? Peor aún, ¿PUEDO DEJAR DE PREGUNTARME  ESTAS COSAS? La verdad es que no.

Tomándolo con la mayor calma que me es posible, no debería sentirme tan intimidada. Sé lo que quiero pero por alguna razón cuesta ponerlo en práctica, al menos cuesta poner en práctica las vías que lleven a mis metas.  Supongo que es miedo a saber que estoy siendo más adulta que antes, que en algún momento voy a dejar de depender de mis padres-y con ello, de mi sustento económico-y me voy a volver  pura y exclusivamente una mujer independiente.  Ya pasó un tiempo de mi último contacto con alguien del sexo opuesto, ¿No se supone que debería ya conocer a alguien? Lo admito, he conocido gente pero no son compatibles a mí. ¡Ay, no! Voy a llegar soltera a los treinta…y Bridget Jones es un personaje literario y como tal, a pesar de todo, su mundo termina siendo de color de rosas. Pero mis estadísticas no muestran que un hombre como Mark Darcy se enamore tan fácilmente o siquiera encontrarlo en la vuelta de la esquina.

 La incertidumbre es un aliado del Ejército del Tiempo. Para colmo, no me siento dispuesta a abrir un diálogo con mi enemigo. Va aventajado, ya lo sé. Si tuviésemos un mapa  muchos de mis antiguos territorios estarían en su poder (Todavía me acuerdo de mis muñecas, que ya no pertenecen a mi realidad). Las estrategias de mi adversario durante estos veinte años han sido muy inteligentes: Los momentos más  esperados. Cuando ese acontecimiento, ese encuentro- o lo que sea que esperes-está acercándose, las horas pasan lento y tu nerviosismo aumenta. Con el nerviosismo, la adrenalina se dispara y una vez que todo se relaja y disfrutas del hecho en sí, el Ejército del Tiempo juega su carta: la velocidad. ¿Por qué cuando todo es perfecto el pasa volando y cuando tiene que irse rápido, los segundos parecen más duraderos?

El Ejército del Tiempo me está cerrando todos los flancos y el campo de batalla se reduce en tamaño. Sí, lo tengo que enfrentar de una vez y por todas: no hay escapatoria.

 

Rosario

Se busca

La crisis no está en Wall Street. Podría jurarlo. La verdadera crisis está en mi cabeza que, desde que decidió usar el tiempo de las vacaciones para escribir, no ha podido tener ni una sola idea. Es simple. Parece que me olvidé cómo escribir. Como alguien se olvida una bolsa en el tren, las llaves en casa, el celular en lo de un amigo. Ya no se cómo combinar las palabras y poder transmitir un mensaje.

Mirando un poco más allá, me doy cuenta que la palabra Olvidar debe ser una de las más usadas en el vocabulario cotidiano. Porque tiene muchas más aristas que cualquier otro verbo y más significados que una palabra común y corriente.

Olvidar nos es algo que se aprende en el colegio, ni que lo enseña la familia, ni que se induce a través de ningún curso acelerado. Olvidar es placentero cuando nos permite seguir adelante y puede ser terriblemente cruel. Hay muchas personas que olvidan los favores de otros, que olvidan ser amables, que olvidan perdonar.

                Hay otros que lucran con el olvido, o mejor dicho, con el miedo a olvidar. Los fotógrafos, los psiquiatras, los psicólogos, los historiadores, los filósofos, los parapsicólogos, hasta las brujas y astrólogos. También a veces lo hacen los artistas cuando desean hacernos recordar una época histórica, una persona o un sentimiento. Así se pueden sumar a  los escritores, los actores, los cineastas, los compositores, los músicos, los artistas plásticos…

                El olvido es también un arma de destrucción. Es amigo de la ignorancia y compañero de la indiferencia. Es buena como venganza de una traición, es remedio de la soledad y también permite cerrar una página en la vida de cada uno.  Es, muchas veces, cruel y terrible, y hasta irremediable consecuencia de la fama. Artistas, actores y personalidades son desplazadas por el olvido: pasan de una vida exitosa y llena de reconocimiento a patéticos resabios de la sociedad. Ese es un olvido que lastima, que arde y que a veces lleva a la locura.

                Muchos dicen que el olvido es escapar a la justicia, pero a veces es mejor entender que los tiempos necesarios para olvidar cambian de persona en persona. El olvido es una gran herramienta que disuade, que permite borrar cosas innombrables hechas en el pasado: una especie de limpieza de prontuario express.

                Hay personas que viven en el olvido, como quienes se disfrazan a propósito, quienes parecen disfrazados o quienes se niegan a aceptar la realidad.   También hay marcas que dan la pauta de olvido o de que algo está en proceso de olvidarse como el luto, la desprolijidad en la apariencia, las lágrimas, el polvo, la soledad, la borrachera, la amnesia, la anestesia.

Así como muchas veces queremos olvidar, también hay cosas que vuelven como la decoración retro, la ropa vintage, y gente mayor que se viste y luce como niños. Hay olvidos intencionales como el abandono, la exclusión, el rechazo y la discriminación;  y objetos que tratan de ayudar a la memoria como las agendas, las alarmas, las tarjetas de disculpas y los perdones.

Y entre todos esos tipos de olvido, esta mi humilde caso. Yo me he olvidado de cómo escribir un par de líneas con sentido. Llamo a la unión para que alguien me devuelva lo que me olvide de hacer: escribir, tener ideas. Si todavía quería encontrar mi lugar de víctima en esta crisis, lo acabo de hacer. Me robaron la inspiración.

 

Georgina